viernes, 8 de enero de 2010

Ayer Cobos, hoy Redrado


Un compañero me mando por mail el siguiente comentario: "Resulta que antes repudiábamos la deuda externa por fraudulenta e impagable y apoyábamos a Olmos y su investigación y resulta que ahora por el avance de la derecha nos vemos envueltos en una defensa de los fondos para para pagar la deuda".
Hay algo que debe quedar muy en claro. No se está discutiendo si se paga o no la deuda. Eso es lo que en el mejor de los casos creen los Pino Solanas y otros ilusos. Macri, Cobos, De Narváez, Carrió, Duhalde, para citar sólo al sector mayoritario de la oposición, no se oponen al pago de la deuda. Lo que se discute es si el gobierno nacional puede hacerlo con las reservas del Banco Central, las cuales para la derecha subordinada al pensamiento neoliberal sólo están para resguardar el valor de la moneda. Pero la defensa de la autonomía del Banco Central, tan cara al capital financiero, en realidad esconde la intención de poner palos en la rueda, es decir, de impedirle gobernar a un Ejecutivo, que con todas sus limitaciones y las dificultades surgidas de una crisis económica a escala mundial, ha logrado capear el temporal y perfilarse hacia un 2010 que en todos los análisis aparece como un año en el que la economía va crecer sostenidamente. Este dato de la realidad es el que desvela a la oposición y al capital concentrado al cual ésta se subordina. Hacen un sencillo razonamiento, si el gobierno fue capaz de sobreponerse a derrotas como la sufrida frente al campo y luego en las urnas el año pasado, con "viento a favor", simplemente, "a la tortuga no la agarramos más". A no confundirse compañeros no se está discutiendo si pagar o no la deuda. Eso es lo que los medios le dejan creer a Pino Solanas mientras lo utilizan para socavar con argumentos de izquierda al gobierno y preparar el retorno de la derecha, esa que no tiene pudor en pedir una amnistía para los genocidas. La discusión sobre el pago o no de la deuda es una discusión legítima y necesaria que justamente la oposición nunca la impulsó en el Congreso. Que se sepa jamás se opusieron a que el gobierno pague la deuda como lo viene haciendo. Por eso se equivocan Pino y compañía y no debemos equivocarnos nosotros. No se discute sobre el pago de la deuda, ni siquiera sobre la autonomía del Banco Central. Se discute sobre si Cristina Kirchner puede o no gobernar. Se trata de una clara jugada destituyente. Ayer Cobos, hoy Redrado.

5 comentarios:

reseñas2009 dijo...

pero si ha Redrado lo eligieron en su momento los Kirchner......

Pablo A Fontdevila dijo...

Para ampliar los clarísimos conceptos de Horacio. Es interesante tener en cuenta que para los que prestan dinero (los Bancos), NUNCA recuperar el Capital es lo importante. El negocio de los Bancos es que el capital esté del lado del deudor. Porqué? Porque el capital en manos del deudor genera intereses, que son el verdadero objeto de deseo del prestamista. Cobrar intereses, esa es la cuestión. Entonces, la batalla actualmente en curso es una disputa por los intereses. Y lo único que genera altos intereses en este negocio es la mala calificación del que se endeuda, y ni que decir cuando está asfixiado por las deudas. Las reservas bien guardadas (como tambien estuvieron las urnas) y colocadas a una tasa de interés del 3% como las tiene Redrado permiten que en caso de necesidad (pagar la deuda) tomemos un préstamo a la módica tasa de del 14%. La restauración conservadora, como dice Kirchner, no quiere arriesgar las reservas, quiere que tomemos créditos caros o bien que hagamos un "ajuste" sobre el gasto (léanse salarios y obras publicas), ejercicio que ya se extraña en el país y que en otros tiempos hacía las delicias orgásmicas de la Prensa, el Campo y otros pilares de la Argentina "decente", amenazada en su cósmica rentabilidad por retenciones y otros agravios. Es cierto que a Redrado lo ¿eligieron? o ¿aceptaron? los Kirchner. No fue el primero ni el único error. También le prorrogaron las licencias por 10 años a los dueños de los canales de televisión y tuvieron otras debilidades. Pero son lo mejor que dió el peronismo en 50 años. Y ninguna otra fuerza política dió en ese tiempo nada mejor. Atacarlos en nombre de sus posibles debilidades es, en el contexto de la Argentina de hoy, una verdadera canallada.

horacio elsinger dijo...

Muy importante y claro el comentario de Pablo sobre la sobre la tasa de interés en juego.

julio dijo...

Ambos comentarios muy esclarecedores. Me tomaré la licencia de compartir el enlace en mi cuenta de facebook. Es muy didáctico el comentario de Horacio y depostgrado el comentario de Pablo. Como decía Perón, la única verdad, es la realidad.

Pablo A dijo...

Que sonrisa la de la María José Sarmiento no? Transmite confianza y seguridad, satisfacción por lo hecho, por el deber cumplido.
Es difícil encontrar esa cara en un funcionario. Y en los jueces, personas siempre severas, más todavía. Al fin y al cabo, la neutralidad le exige a los magistrados un rostro afable, pero NO transparente, si se mira desde el lado de sus emociones. Por respeto digo.
Los jueces, se dice, hablan por sus fallos, nunca por su cara.
Porqué se ríe Sarmiento entonces? Con esa sonrisa tan amplia y hasta contagiosa (sino fuera por las funestas consecuencias de sus actos).
Tal vez sea porque dejó al Gobierno “de una pieza”. O sea, de imaginarse la cara de la Presidenta de la Nación después de su fallo.
También por acompañar la alegría del círculo corporativo-financiero, mediático, y político que la alentó.
Pero tanta seguridad y aplomo en esa sonrisa dicen mucho mas.
Dicen seguramente de la pertenencia a un ámbito social y político que se siente cada vez mas seguro de que esta “pesadilla” iniciada en 2003 va a terminar pronto.
Que si se “ayuda” con algunos contratiempos por venir, los “K” no podrán ya aplicar las políticas que impulsaron (sobre todo en el gobierno de Cristina).
Que no falta tanto para volver a un país “normal”, donde “el campo” o “los medios”, no solamente dejen de ser perseguidos sino que sean convocados como actores privilegiados a la mesa donde se acuerden las “políticas de estado”, esto es, políticas “bosta de paloma” (diría Perón), que suponen acuerdos tan amplios que no cambian nada de lo ya establecido y del lugar social de sus beneficiarios.
Sarmiento no solo ha disfrutado con su fallo. Con todo descaro ha cambiado la carátula del expediente para sacarlo de los tramites urgentes y lo ha cajoneado por todo el tiempo que el mas largo de los plazos del código procesal se lo permita. Es decir se envalentonó con su primer éxito y, embriagada ha profundizado su agravio y su…placer.
Finalmente supimos qué hay detrás de ella. O mejor, de qué ambiente proviene la magistrada. Porque lo sospechábamos, tanta confianza y seguridad suelen acompañar a los que se sienten, desde siempre, amos del país. El padre de la jueza, un coronel del Ejército llamado Luis Alberto Sarmiento, fue importante funcionario de la dictadura militar instaurada en 1966. Y tiene una causa por el homicidio de un estudiante, provocada por torturas.
No quiere la jueza a este gobierno.
Pero ríe. Tuvo una oportunidad y consiguió ella también, sus 5 minutos de fama.